Se cuestiona el uso “irresponsable” del movimiento estudiantil
Antes de subir a la tarima que se dispuso en la plaza Brión de
Chacaíto, el 21 de noviembre en el acto por los presos políticos, el
joven Julio Rivas informó a algunos estudiantes que se encontraban en
el sitio, que se declararía en huelga de hambre junto con sus
compañeros de Juventud Activa Venezuela Unida (JAVU). Los
universitarios, muchos de los cuales conformaron la delegación que
viajó a la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH
en Washington, se mostraron sorprendidos por la súbita e inconsulta
decisión.
En cuestión de minutos la noticia se propagó por los medios, las redes
sociales y los pines telefónicos generando posturas encontradas porque
de nuevo se comprometía “irresponsablemente” al Movimiento Estudiantil
(ME). De allí que un sector, el mayoritario, fustigó que se hable en
nombre de ellos, sin tomar en cuenta sus opiniones y posturas. Otro
grupo se decantó por brindar su respaldo aparentemente “solidario”
pero sin participar en el ayuno.
De acuerdo a varios universitarios consultados, la decisión de Rivas
“contaminó” las acciones que se están adelantando, dentro y fuera del
país, para concretar la visita del CIDH. “Si bien Cantón no juró que
vendría a Caracas, y nos dijo que han hecho todo lo posible, dejó
claro que seguirán trabajando para lograr que el Gobierno autorice su
presencia en el país”.
Otro logro del viaje a Washington fue el compromiso de los venezolanos
que estudian en la capital de Estados Unidos de solicitar ante la
Organización de Estados Americanos (OEA) , todos los miércoles, que el
caso de Venezuela se debata en la sesión de Consejo Permanente en
enero próximo.
“Si levantamos la primera huelga fue porque aceptamos la
intermediación del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza,
y de Cantón. Con este ayuno Rivas y su gente demuestran una cierta
desconfianza hacia ellos.
Pero lo más peligroso es que se está
banalizando la naturaleza de una protesta tan delicada como es el
ayuno, más cuando todos los días entra y sale gente. Más que huelga
parece una juerga. Con todo el respeto hacia las personas que están
ahí, no le veo ningún sentido a esto”, opinó otro dirigente.
Ahora bien, después de siete días de ayuno, y pese a los
cuestionamientos citados, ninguno de los voceros universitarios ha
criticado públicamente la huelga, pero tampoco han manifestado su
respaldo. Igual ha acontecido con la dirigencia política y de la
sociedad civil. Pocos han desfilado por la sede de la OEA para
expresar su apoyo.
Por otro lado, la segunda versión del ayuno molestó a los comerciantes
del sector que no estaban dispuestos a permitir más carpas frente a
sus establecimientos. Sin embargo, más radical fue la acción, el
pasado martes, de uno de los propietarios del inmueble sede de la OEA
que intentó desmovilizar la huelga. El jueves en la noche se presentó
otra confusa situación en la cual salieron afectados dos estudiantes.
Cabe destacar la permanente asistencia que ha prestado Salud Baruta a
los huelguistas.
AGENDA MÚLTIPLE
Si negar la importancia de los presos, perseguidos y exiliados
políticos, otros estudiantes, precisan que no es el único problema que
aqueja al país.
“La agenda de reclamos y denuncias es muy amplia. Tenemos los
problemas de inseguridad, corrupción, racionamiento de electricidad y
agua, la criminalización de la protesta, el presupuesto y el acoso a
las universidades autónomas. Desgastarnos en un solo tema es una
locura. Tal vez eso es lo que busca el Gobierno, que nos dediquemos a
un solo asunto, mientras avanzan los problemas”.
En virtud de que la HUELGA DE HAMBRE HA GENERADO DIVERGENCIAS ENTRE ESTUDIANTES EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL SE REUNIO Y CREO UN COMITÈ DISCIPLINARIO PARA TOMAR LAS MEDIDAS QUE SEAN NECESARIAS PARA CORREGIR A JULIO RIVAS Y TODO AQUEL QUE TOME ACCIONES INCONSULTAS.
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