
PRENSA MIRAFLORES El presidente Hugo Chávez reiteró el viernes pasado, durante la juramentación de la directiva de la PN, que el nacimiento de este cuerpo policial es un hecho político, que forma parte del proceso de transformación del viejo estado burgués
Expertos desean saber cómo actuarán los agentes ante hechos que vinculen a la disidencia
En un acto en la Academia Militar, celebrado el 29 de noviembre pasado, el presidente Hugo Chávez anunció que el cuerpo de Policía Nacional tendrá una militancia desde su nacimiento.
Será, de acuerdo con sus propias palabras, “una policía socialista”. Para el jefe del Estado no es posible pensar que una institución de esa magnitud, cuyo pie de fuerza será sólo superado por el Ejército (una vez logrado todo su desarrollo) y que tendrá un despliegue más extenso que el de la Guardia Nacional pueda manejarse según cánones de imparcialidad ideológica.
“La Policía Nacional debe tener ideología, y no debe ser otra que la ideología revolucionaria. No hay apoliticismo. La política está en todo”, declaró.
Este propósito, claramente expresado en un foro militar, contrasta con las declaraciones públicas de las personas que han tratado de darle forma a este proyecto a través del Consejo General de Policía.
Por ejemplo, la secretaria ejecutiva de esa instancia, Soraya el Achkar, explicó poco antes de que Chávez tomara la palabra su visión de la Policía Nacional como un cuerpo esencialmente profesional, destinado a la solución de problemas en las comunidades.
Pero la intervención de la funcionaria quedó minimizada frente a lo expresado por el Presidente y reiterado al día siguiente por el coordinador académico del Centro de Formación del nuevo cuerpo de seguridad, Antonio González Plessmann.
Partida de nacimiento. Chávez delineó cuáles serán los verdaderos valores institucionales que tendrá la Policía Nacional desde su creación. De esa forma, no se planteará el conflicto que hubo en las fuerzas armadas a partir de 1999, cuando dejaron de ser apolíticas tal como las definía la Constitución de 1961. Ahora, la institución castrense tiene el mismo lema del partido de gobierno: “Patria, socialismo o muerte”.
El ex ministro de Justicia y comisario de la policía judicial, Fermín Mármol León, calificó de ridículo el adjetivo de socialista que se le pretende endosar a la Policía Nacional.
“Policía es policía, sea bolivariana, mexicana, surafricana o australiana. Si el funcionario entiende bien el esquema cumplirá su deber. Será un servidor en una sociedad aterrada por el hampa”, añadió.
Rocío San Miguel, de la ONG Control Ciudadano, considera que la ideologización de la Policía Nacional queda en evidencia ante la falta de transparencia con la que se produjo el trasvase de funcionarios de la Policía Metropolitana, y los filtros aplicados para determinar quiénes pueden entrar a la nueva institución.
“Hay un alto componente ideológico como enganche para entrar a la PN. Formalmente no se exige sino que los aspirantes sean bachilleres y pasen una serie de pruebas. El control vendrá por la ideología.
Esta es una práctica común en las escuelas de formación militar y también en ministerios como el de Relaciones Interiores”, dijo.
En los manuales que deben estudiar los aspirantes a la nueva policía se señala que la verdadera democracia es anticapitalista y que los efectivos están llamados a “socializar” la seguridad.
El Presidente designó al ex alcalde de Libertador Freddy Bernal como enlace entre el PSUV y la Policía Nacional. La idea es que las “patrullas” del partido incidan sobre la policía a través de los consejos comunales. Bernal no atendió a la solicitud de una entrevista.
Ley sancionada. Para regir las actuaciones de la Policía Nacional y de los demás cuerpos preventivos, la Asamblea Nacional sancionó el Estatuto de la Función Policial.
En la norma aprobada en segunda discusión se modificaron sustancialmente disposiciones que le daban un poder excesivo a los consejos comunales como órganos de control externo. En el nuevo esquema esa vigilancia la pueden ejercer tanto esas instancias como las asociaciones de vecinos y organizaciones no gubernamentales.
Los proyectistas Luis Gerardo Gabaldón y Cristóbal Cornielles forman parte de una tendencia en el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia que, a juicio de San Miguel, “apuesta al sentido común y a la racionalidad”.
Roberto Briceño León, profesor de Sociología de la Violencia, indicó que los problemas con una policía ideologizada se evidencian cuando sus agentes deben afrontar situaciones que involucran a personas de tendencias diferentes.
“Hablar de una policía socialista es hablar de una institución para una parte de la sociedad”, advirtió.
En su criterio, la población no confiará en un cuerpo de seguridad que esté identificado con una parcialidad política. Un cuerpo con esas características se convierte en una policía política.
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